
¿Te estás colocando bien el sujetador?
Hay un paso que muchas mujeres se saltan al ponerse el sujetador y que cambia muchísimo cómo queda: colocarse bien el pecho dentro de la copa.
Te pones el sujetador alrededor del torso y lo abrochas. Después, con la mano contraria, coges el pecho por el lateral y lo llevas hacia dentro de la copa, recogiendo todo el tejido. Haces lo mismo con el otro lado.
Y aquí es donde me gusta fijarme en varias cosas.
Por un lado, que los pezones estén colocados de forma simétrica, mirando en la misma dirección.
Y, por otro lado, que el aro esté donde tiene que estar: apoyado contra el torso, siguiendo el pliegue debajo del pecho y rodeándolo sin quedarse encima del tejido ni aplastarlo.
Cuando todo está bien colocado, el aro se queda en su sitio y la copa recoge el pecho como debe.
A veces, al colocarlo, descubres que la copa es pequeña
Esto pasa muchísimo.
Te pones el sujetador, parece que más o menos está bien y, cuando recoges todo el tejido y lo metes dentro de la copa, de repente el pecho se sale por arriba.
Ahí tienes una pista bastante clara: necesitas más capacidad de copa.
Y esto es importante porque no se trata de colocar mejor el pecho. Si una vez colocado correctamente sigue desbordándose por arriba, el problema está en el sujetador.
También puede ocurrir al revés. Después de hacer la colocación, la copa se llena mejor y el sujetador queda mucho más asentado.
Por eso, cuando te pruebes un sujetador, no te limites a abrocharlo y mirarte al espejo.
Colócate primero.
Recoge el pecho desde el lateral con la mano contraria, haz lo mismo en el otro lado y comprueba el aro.
En esos pocos segundos puedes ver muchísimo mejor si ese sujetador realmente te queda bien.



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